La vida intelectual en la provincia de Camaná (Perú), es paupérrima.
Veamos: cuenta la provincia con profesionales: sociólogos, ingenieros agrónomos, veterinarios, pedagogos, ingenieros geólogos, catedráticos, abogados, algún sacerdote...Pero visite usted la biblioteca de Camaná, a ver si encuentra usted investigaciones o ensayos recientes hechos por camanejos....da lástima. Supongo que estos profesionales habrán hecho su tesis para graduarse, la cual permanecerá empolvada en los estantes de alguna biblioteca universitaria. Pero estos profesionales, que son la flor y la nata de la intelectualidad de la provincia, ¿realizan actualmente alguna investigación de la cual pueda enorgullecerse su pueblo de que esa obra, ensayo o poemario, le pertenece a un camanejo? Yo respondo que no.
Desde que José María Morante publicara su monografía sobre la provincia de Camaná, hace casi cincuenta años, ningún camanejo ha tomado la posta .
Y ciertamente, para no ocuparme de los problemas teóricos , especulativos, Camaná tiene muy imperiosos e impostergables problemas de carácter existencial: averiguar acerca de su pasado pre-colombino, su estratigrafía, los orígenes de su población, sus razas, sus migraciones, su bio-diversidad, su clasificación taxonómica, la vida del camarón, el ciclo biológico de las machas, la industrialización de la campomanesia lineatifolia (palillo), problemas de hidráulica e irrigación, y mil problemas más. No solamente existen problemas de carácter práctico, sino problemas cuyo abordaje abonan a favor de consolidar el sentimiento de identidad local. Pero además, Camaná necesita de algún zoocriadero, piscigranja, jardín botánico...
El camanejo medio es flojo, rutinario, inerte; se siente disminuido e incapaz. espera que otro lo haga: que venga algún gringo y estudie su pasado. Se jacta con glorias ajenas: cuando necesita proteger su indigencia académica, recurre a glorias inmerecidas: Nicolás de Piérola, Samuel Pastor, Julio Granda...pero él mismo, qué es lo que hace: satisfacer su sensualidad . La explicación es, que son cinco siglos de dominación política, e ideológica, que pesan sobre estas gentes, y que han generado una mentalidad apocada, conformista, mediocre, como la mentalidad de todos los pueblos sojuzgados y avasallados.
Mostrarse indiferente y flemático ante la gravísima pérdida que el valle ha sufrido de su reserva genética, no importarle nada esto, y el haber perdido el valle la totalidad de sus áreas naturales, permanecer insensible ante la depredación de su patrimonio arqueológico por obra de los huaqueros...tanta flema, ya da qué decir de la escala axiológica de esta gente.
Esta gente necesita despertar de su letargo; son los profesionales camanejos los llamados a inculcar valores elevados y a fomentar la investigación creativa, original. No hay tradición, no importa: se empieza en cero, pero con paso seguro. Piérola, Quimper, Barranca, fueron personas abnegadas y con espíritu de lucha, pero sobre todo, idealistas y soñadores. Mal pueden los camanejos escudarse en estos personajes de quienes ni siquiera siguen su ejemplo.
andrews — 05-07-2008 GTM 1 @ 02:19 Tags: Camaná hombres+ilustres cultura historia
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Analice usted las páginas web que publican los camanejos, para advertir cuáles son sus centros de interés:playas, hoteles, gastronomía, erotismo, rentabilidad del suelo.., en suma, el confort material, el placer hedónico, vulgar. Cuando quieren mostrar otros valores que no sean la vulgaridad y los placeres hedónicos, recurren a inmerecidas glorias ajenas: Piérola, Barranca, los huachanacos...Esos aportes culturales, los hicieron otros; ellos, los del presente, qué aporte cultural están legando para la posteridad. Cuando quieren divulgar las bondades de su pueblo, exponen pasajes contenidos en una monografía escrita por José María Morante hace casi medio siglo. Desde entonces ningún camanejo la ha continuado. Eso, pese a que el valle es tan rico en problemas; no existe vida intelectual, y lo peor, no existe espiritualidad.
Los propios camanejos durante el último medio siglo, han devastado todas sus áreas naturales,y la biodiversidad del valle, y estos son crímenes de lesa ecología, que atentan contra patrimonios de la humanidad. No solamente destruyeron cerca de cinco mil hectáreas de humedales en Pucchún, invalorable eco-sistema constituido por humedales que albergaban una rica bio-diversidad, lugar de descanso de las aves migratorias en su viaje desde el ártico hasta el hemisferio sur...también acabaron con los bosques ribereños de la margen izquierda del rio Camaná: unos bosques de ensueño y de misterio poblados de el pájaro bobo, el huacán, las chilcas, los cuculíes y decenas de otras especies, hoy desaparecidas del valle.
Su campiña, la han convertido desde hace medio siglo, en un cementerio ecológico:silente y muerta, sin arboledas ni pastizales...da la impresión de que uno estuviera en el cementerio "Los jardines de la paz" de Huachipa. Anteriormente habían martín pescador ( chloroceryle americana), gallinetas (rallus sanguinolentus), gallinacillos (crotophaga sulcirostris), bandurrias (theristicus melanopis), patos marruecos, garza blanca gigante (egretta alba) sapos, chuchulentos, charchasugas, altamisa, tembladera, lechuguilla, lengua de buey, sauce chileno, sauce llorón...y muchísimas especies más, hoy extintas del valle por los malos agricultores camanejos: ignorantes y/o ambiciosos: han aplicado el monocultivo a ultranza, insecticidas y fertilizantes sintéticos, se han mostrado renuentes a la aplicación del control biológico...
La ambición y la ignorancia de estas gentes, es increible: me explico: años atrás, los bordes que servían de límite a los fundos, eran amplios, y en ellos habían cañaverales, higueras, pacaes, guayabos, hualpachos, ciruelos...Los campesinos, con el único afán de extender el área cultivable, han reducido esos bordes a su mínima expresión: dejándoles solamente el ancho indispensable para que quepa un pie humano; con esta ambición desmedida, han destruido cañaverales, higueras, guayabos, sauceras, y otros árboles.
Anteriormente uno podía recrear su espíritu en la campiña; recostado en los arenales, a la sombra de las frondosas higueras, uno podía dormitar debajo del aroma de sus hojas; sentado a la sombra de los sauces, uno podía escuchar el cadencioso crujir de sus ramas acariciadas por el viento;...y a la distancia, de vez en cuando, surcaba el azul del cielo una pareja de patos marruecos que con sus graznidos rasgaban los aires., viendo el rey del agua pasar raudo sobre las cristalinas aguas de las acequias...los gallinacillos saltaban presurosos sobre el surco recién abierto por el arado, o de un sauce a otro, emitiendo sus alegres cánticos. En tiempos de avenida, se escuchaba el murmurar de las aguas de las acequias debajo de las misteriosas sauceras . Al caer la tarde, las bandadas de bandurrias surcaban los cielos de regreso a sus nidos y anunciaban su paso con sus metálicos cánticos en comparsa. Durante el cultivo del frejol, los chirotes de rojo pecho daban su cuota de alegría, elevándose hasta lo alto afirmando su soberanía, y luego lanzándose en picada. Cuando los arrozales estaban maduros, los chihuanquitos y jilgueros posados sobre una rama o saltando persistentemente sobre las espigas de cebadilla , rivalizaban sus soberanías con sus cánticos. Por las noches, los sapos y las lechuzas hacían sentir su incógnita presencia.
El campesino camanejo siempre se mostró indiferente, apático, impermeable para estos valores: apático, y cegado por el materialismo de la rentabilidad del suelo, cegado por el materialismo del practicismo vulgar. Si alguna vez escucha de estas cosas, lo toma como excentricidades, porque sencillamente nolas entiende. Su estrechez estimativa, unida a su ignorancia, lo ha conducido a este estado de barbarie; por eso es que se dejó quitar el agua de su río por Condoroma, para irrigar Majes. Por eso es que cuando Rubén Terán Adriazola drenó los humedales de Pucchún y secó los bosques ribereños, canalizando el río Camaná, ninguno de estos campesinos protestó. Muy por el contrario, las tomaron con agrado estas medidas.
Los camanejos debieran ser lo suficientemente honestos en reconocer sus propias flaquezas: dejarse de ser vulgares, groseros, dejar de regir su vida por ese presentismo hedónico, por ese practicismo vulgar y grosero; pero además, egoísta!!! Sí, sí: egoísta: el camanejo , al devastar esos espacios naturales con su bio-diversidad, ha destruido algo que no lo ha producido, sino que ya lo ha encontrado; eso ya es inmoral. pero es inmoral además, porque quebranta su responsabilidad que tiene para con las generaciones venideras, del futuro : las están privando de disfrutar de un medio natural al que esas generaciones tienen derecho: por unos kilos más de arroz o de frejol, los han privado a los que vendrán, de que disfruten de un medio natural al que tienen derecho. Esta barbarie, muestra la degradación moral a la que ha llegado este pueblo Camaná. Y nosolamente es de los campesinos, sio principalmente de sus élites dirigentes: sus profesionales, los funcionarios y dirigentes, por ejemplo, del Comité de Productores de Arroz, de la Junta de Usuarios,y tantos otros miserables, como Samalvidez Dongo, Zubizarreta, Salazar Zamudio...verdaderos estigmas de ese pueblo.
Es bueno que se conozca la indigencia moral y espiritual de los pueblos: su mugre y barbarie. Solamente partiendo de este reconocimiento, será posible recuperar algode lo poco que aún queda. No puedo culpar a estas pobres gentes de barbarie en que viven, ni aun del daño moral que han ocasionado: es que elser humano no nace envilecido: no nace ni bueno nimalo; es el sistema social el que lo educa o lo envilece.El único responsable de esta barbarie es, el estado peruano: éste jamás se preocuó por la educación y capacitación del pueblo.
andrews — 01-07-2008 GTM 1 @ 04:52 Tags: Camaná agricultura personajes
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Esta villa también tiene un genocida. No todo es Samuel Pastor, Nicolás de Piérola: también tiene un genocida: refiérome a Petronio Fernández Dávila, un general retirado, camanejo, que fue Jefe político-militar de Ayacucho, allá por los años '91 y '92.
En su cuartel, "Los Cabitos", los militares bajo sus órdenes, efectuaban ejecuciones extra-judiciales con los civiles a quienes luego de haberlos detenido injustamente y arbitrariamente, los torturaban salvajemente. Se han encontrado fosas comunes dentro del cuartel, conteniendo hasta más de sesenta cadáveres: amordazados, maniatados, con huellas de haber sido torturados, y con un balazo en la cabeza.
Más aun: en tiempos del General Mori, este miserable hizo construir dentro del cuartel un crematorio para quemar los cadáveres de los presos asesinados, a fin de desaparecer las huellas del delito. Inclusive, exhumaban los cadáveres para meterlos al crematorio. Se supone que todas estas prácticas producían por lo menos un mal olor.
Es el caso que Fernández Dávila, cuando se presentó como testigo en el juicio de Fujimori, dijo no saber nada. Comía, trabajaba y dormía en el cuartel, y no sabía nada de lo allí ocurrido.
Este genocida avergüenza a Camaná. Los camanejos, en sus páginas web alusivas a su provincia, hablan solamente de lo bueno. Debieran hablar también de lo malo: de la mugre moral. Callan en siete idiomas
andrews — 06-06-2008 GTM 1 @ 03:44 Tags: terrorismo+de+estado Camaná Fuerzas+armadas genocidio
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