La vulgaridad de los camanejos, se refleja hasta en sus monumentos
El jirón 28 de Julio -hoy convertido en un boulevar a la francesa-, los camanejos han erigido en plena calle, un monumento al camarón: un inmenso crustáceo cubre casi todo el ancho de la calzada. Pero lo interesante es que no es que sus autores expresen ninguna admiración por la biodiversidad o respeto por el código genético del crustáceo: ¡qué va!: su interés es por el bocado que aplaca su apetito gastronómico.
El arte es un juego desinteresado: esto lo sabe cualquier estudiante de arte; aun en las pinturas rupestres del hombre cavernícola, en los bisontes perseguidos por las lanzas, se halla cierto estilo: como que el artista se recrea al dar vida, animación a sus objetos...es como si en esas escenas estuviera plasmada el alma del cazador musteriense...más allá de lo material, uno percibe el vivir existencial del hombre en el angustioso drama de su supervivencia cotidiana; como dicen los pensadores hermenéuticos , mediante el "texto", nos ponemos en contacto con el espíritu de su autor. Y es que el arte también es expresión.
Pero este camarón, imponentemente grotezco, no expresa nada!!!; es como poner un animal disecado: ahí no hay estilo, no se percibe ningún espíritu de ningún artista. El camanejo que pasa por la calzada, lo ve a este crustáceo no con los ojos del centemplador que experimenta una desinteresada emoción estética; no como el contemplador que se deja arrebatar su espíritu ante el poder sugestivo de la belleza que admira: no: los camanejos lo ven a su camarón más bien con los ojos del gato ante un trozo de pescado guisado.
Qué autoridades ediles tiene este pueblo. Debieran haber convocado a algún estudiante de arte para que los asesore.
Dicho sea de paso, el monumento este no le hace mucha justicia al camarón. Me explico: esta gente irracional ha diezmado la especie burlando las vedas, y también mediante la extracción comercial desmesurada; ha diezmado la especie guardando silencio cómplice ante aquél imbécil al que se le ocurrió efectuar construcciones hidráulicas en el río en la zona de San Gregorio, alterando el ritmo biológico del crustáceo, que emigra río arriba .
Insisto: lo que ese monumento representa no es la admiración desinteresada por la biodiversidad: expresa los apetitos hedónicos y groseros del camanejo medio.


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